sábado, 3 de septiembre de 2011

Suso, yo me llamo,Jose Obdulio

Casi no veo la tele nacional. Pero los últimos días la memoria del sistema de TV me ha permitido guardar y revisar algunos programas. No son programas, son síntomas del ser nacional. De su malestar.

¿Que es el show de Suso? es un pastiche, una mezcla, un sancocho saturado. Es Don Chinche, Pacheco, Jotamario, Pirry y un intento de Jaime Garzón a la vez. Es todo esto pero falso, mal hecho, deformado para saturar, para poder ser simple y burdo. Suso es una burla del ser pueblo, es un payaso sin pinpon en la nariz, la caricatura que a través del lenguaje y el estereotipo vuelve al lugar común para rehacer la exclusión.

¿que es yo me llamo? Es un dibujo de nuestra incapacidad de ser. Yo me llamo pone en escena el espectáculo de dejar de ser uno mismo para ser otro, pero no para reconocerlo sino para ocupar su espacio. Para simular desde la parodia de circo pobre. El jurado recuerda las mejores épocas de los supergenios de la mesa cuadrada creada por Chespirito. El jurado llora por el recuerdo de su Papá, la diva se emputa con su caricatura porque no la deja ser ella misma.

¿que es Jose Obdulio? es el escenario del señor de las tinieblas. se viste de gris, no hay luz alrededor, toda iluminación cae sobre él: el iluminado. No es Jose Obdulio, es una mala copia (aunque el no lo soporte) de Jaime Baily. Es la diatriba contra sus enemigos y los del régimen al que representa. Es el simulacro de la opinión para un mar de mentiras. Viaja del franquismo a los shows de su canal, con la facilidad del que delira.

Yo que creí que nadie superaría la saga de sábados felices para despertar una mueca risueña sobre el espejo torcido del país, los programas de humor se han extendido hasta tragarse la opinión y la identidad.
De Suso a Jose Obdulio no hay mas distancia que el Yo me llamo: esa profunda manera de no ser nadie.

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