Las elecciones se acercan y hay palabras que se ponen de moda: transparencia, observación, participación, pero sobre todo se pone de moda la palabra democracia. Lo democrático comienza a pasar rapidamente por las manos de todos y en medio del manoseo se vacía de cualquier sentido.
El locutor deportivo de RCN en la transmisión de futbolmanía anuncia que en la cuenta de Tweeter se podrán aportar los nombres de los jugadores que serán la figura de la cancha, y aparte de celebrar la televisión "interactiva" grita con toda pasión: "democracia señores, democracia de verdad". La caricatura es completa cuando las voces de los pretendidos televidentes participativos se opacan detrás del acuerdo sobre lo que el comentarista propone y sus compañeros de transmisión deciden. Gran simulacro.
Aun no repuesto de las situación Caracol Radio me recibe en la mañana con un anuncio: "en este proceso electoral la Caravana de la Democracia", como un desfile circense en el que recorreran las ciudades para garantizar por su presencia magnánima la transparencia en el proceso electoral. Las palabras, piezas sorprendentes de las transacciones de sentido se desdibujan como monedas vacías o como relato de una democracia empobrecida. Y entonces iremos a las urnas y escucharemos las noticias de la radio para hacer un gesto de democracia que cada cierto tiempo se repite y con el que se pretende ejercerla.
De palabra a palabrita la democracia se debilita tanto en la vida como en el lenguaje.
en tiempos de convergencia un ecosistema cargado de ofertas simbólicas y hegemonías comunicativas necesita una lectura constante, que recoja las fugacidades y dibuje trayectorias en medio de las cuales habitar.
martes, 20 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
Suso, yo me llamo,Jose Obdulio
Casi no veo la tele nacional. Pero los últimos días la memoria del sistema de TV me ha permitido guardar y revisar algunos programas. No son programas, son síntomas del ser nacional. De su malestar.
¿Que es el show de Suso? es un pastiche, una mezcla, un sancocho saturado. Es Don Chinche, Pacheco, Jotamario, Pirry y un intento de Jaime Garzón a la vez. Es todo esto pero falso, mal hecho, deformado para saturar, para poder ser simple y burdo. Suso es una burla del ser pueblo, es un payaso sin pinpon en la nariz, la caricatura que a través del lenguaje y el estereotipo vuelve al lugar común para rehacer la exclusión.
¿que es yo me llamo? Es un dibujo de nuestra incapacidad de ser. Yo me llamo pone en escena el espectáculo de dejar de ser uno mismo para ser otro, pero no para reconocerlo sino para ocupar su espacio. Para simular desde la parodia de circo pobre. El jurado recuerda las mejores épocas de los supergenios de la mesa cuadrada creada por Chespirito. El jurado llora por el recuerdo de su Papá, la diva se emputa con su caricatura porque no la deja ser ella misma.
¿que es Jose Obdulio? es el escenario del señor de las tinieblas. se viste de gris, no hay luz alrededor, toda iluminación cae sobre él: el iluminado. No es Jose Obdulio, es una mala copia (aunque el no lo soporte) de Jaime Baily. Es la diatriba contra sus enemigos y los del régimen al que representa. Es el simulacro de la opinión para un mar de mentiras. Viaja del franquismo a los shows de su canal, con la facilidad del que delira.
Yo que creí que nadie superaría la saga de sábados felices para despertar una mueca risueña sobre el espejo torcido del país, los programas de humor se han extendido hasta tragarse la opinión y la identidad.
De Suso a Jose Obdulio no hay mas distancia que el Yo me llamo: esa profunda manera de no ser nadie.
¿Que es el show de Suso? es un pastiche, una mezcla, un sancocho saturado. Es Don Chinche, Pacheco, Jotamario, Pirry y un intento de Jaime Garzón a la vez. Es todo esto pero falso, mal hecho, deformado para saturar, para poder ser simple y burdo. Suso es una burla del ser pueblo, es un payaso sin pinpon en la nariz, la caricatura que a través del lenguaje y el estereotipo vuelve al lugar común para rehacer la exclusión.
¿que es yo me llamo? Es un dibujo de nuestra incapacidad de ser. Yo me llamo pone en escena el espectáculo de dejar de ser uno mismo para ser otro, pero no para reconocerlo sino para ocupar su espacio. Para simular desde la parodia de circo pobre. El jurado recuerda las mejores épocas de los supergenios de la mesa cuadrada creada por Chespirito. El jurado llora por el recuerdo de su Papá, la diva se emputa con su caricatura porque no la deja ser ella misma.
¿que es Jose Obdulio? es el escenario del señor de las tinieblas. se viste de gris, no hay luz alrededor, toda iluminación cae sobre él: el iluminado. No es Jose Obdulio, es una mala copia (aunque el no lo soporte) de Jaime Baily. Es la diatriba contra sus enemigos y los del régimen al que representa. Es el simulacro de la opinión para un mar de mentiras. Viaja del franquismo a los shows de su canal, con la facilidad del que delira.
Yo que creí que nadie superaría la saga de sábados felices para despertar una mueca risueña sobre el espejo torcido del país, los programas de humor se han extendido hasta tragarse la opinión y la identidad.
De Suso a Jose Obdulio no hay mas distancia que el Yo me llamo: esa profunda manera de no ser nadie.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)