Las elecciones se acercan y hay palabras que se ponen de moda: transparencia, observación, participación, pero sobre todo se pone de moda la palabra democracia. Lo democrático comienza a pasar rapidamente por las manos de todos y en medio del manoseo se vacía de cualquier sentido.
El locutor deportivo de RCN en la transmisión de futbolmanía anuncia que en la cuenta de Tweeter se podrán aportar los nombres de los jugadores que serán la figura de la cancha, y aparte de celebrar la televisión "interactiva" grita con toda pasión: "democracia señores, democracia de verdad". La caricatura es completa cuando las voces de los pretendidos televidentes participativos se opacan detrás del acuerdo sobre lo que el comentarista propone y sus compañeros de transmisión deciden. Gran simulacro.
Aun no repuesto de las situación Caracol Radio me recibe en la mañana con un anuncio: "en este proceso electoral la Caravana de la Democracia", como un desfile circense en el que recorreran las ciudades para garantizar por su presencia magnánima la transparencia en el proceso electoral. Las palabras, piezas sorprendentes de las transacciones de sentido se desdibujan como monedas vacías o como relato de una democracia empobrecida. Y entonces iremos a las urnas y escucharemos las noticias de la radio para hacer un gesto de democracia que cada cierto tiempo se repite y con el que se pretende ejercerla.
De palabra a palabrita la democracia se debilita tanto en la vida como en el lenguaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario